En las últimas semanas, DKR ha participado en la inauguración de nuevos dispensadores de agua potable instalados en escuelas de Busto Arsizio y Casei Gerola, dos municipios lombardos que han optado por invertir en agua del acueducto y reducir el plástico de un solo uso gracias a la licitación regional RI.Circo.Lo. En Busto Arsizio, hemos instalado diez dispensadores Water Drop Box en seis centros escolares, desde preescolar hasta secundaria; en Casei Gerola, hemos instalado cuatro Water Drop Box en escuelas y en el polideportivo, y dos dispensadores DKR de la línea Voreal de columna en el ayuntamiento y la biblioteca. Estas instalaciones no son solo fuentes modernas, sino que se convierten en herramientas educativas en torno a las cuales maestras y profesores construyen itinerarios sobre el ciclo del agua, la depuración y el uso consciente de un recurso precioso. En este artículo contamos lo que hemos visto sobre el terreno, por qué la escuela es un lugar estratégico para el cambio y qué características hacen que el Water Drop Box sea, en palabras de los niños, “el superhéroe que lucha contra las botellas de plástico”.
Desde hace más de treinta años, DKR diseña e instala soluciones para el suministro de agua, acompañando a municipios, escuelas y espacios públicos en cada etapa de su recorrido. Por ello, estamos particularmente orgullosos de haber sido invitados a las ceremonias de inauguración de Busto Arsizio y Casei Gerola: lo que hemos visto nos ha confirmado que, cuando la tecnología y la enseñanza trabajan juntas, el impacto supera con creces la simple instalación de un sistema.
A Busto Arsizio, a pesar de la cercanía a nuestra sede de Rescaldina, fue la primera vez que llevamos nuestras Water Drop Box a las escuelas de la ciudad. Junto con la administración municipal y el instituto comprensivo Galilei de Sacconago y Borsano, instalamos diez dispensadores en seis centros escolares (de la infancia a la escuela secundaria) colocándolos en los pasillos y áreas de mayor tránsito para facilitar el acceso durante el día. Los sistemas proporcionan agua de acueducto no filtrada, controlada y segura, en puntos estratégicos de los edificios.

En Casei Gerola, el camino con el Ayuntamiento tiene raíces más antiguas: el primer Casa del Agua la instalamos en 2012. Posteriormente, Casei Gerola instaló una segunda casa del agua, un modelo XP 2.0 instalado en 2022, que también da servicio al municipio vecino de Cornale y Bastida, los cuales comparten los gastos de mantenimiento. Hoy en día, la administración ha optado por seguir adelante con cuatro nuevas Water Drop Box, distribuidas en las escuelas y el gimnasio, y dos dispensadores DKR de la línea Voreal de columna en el ayuntamiento y la biblioteca. De esta manera, el agua pública y gratuita entra en los lugares de la vida cotidiana de toda la comunidad, no se limita a un único punto de acceso.
Durante las inauguraciones conocimos a niños y jóvenes de todas las edades, desde pequeños de jardín de infantes hasta estudiantes de secundaria. Lo que más nos impresionó fue el nivel de conciencia que tenían: no estaban allí por curiosidad, sino porque tenían ya estudiado. Las maestras y las profesoras habían construido rutas de aprendizaje sobre el agua en las semanas anteriores, transformando la llegada del dispensador en un evento esperado, el punto culminante de un trabajo ya iniciado en el aula.
Tanto Busto Arsizio como Casei Gerola han podido llevar a cabo estas intervenciones gracias a bando RI.Circo.Lo, promovido por la Región de Lombardía para apoyar proyectos de reducción de residuos y economía circular. Es una herramienta concreta que permite a las administraciones apoyar la inversión inicial en infraestructuras “libres de plástico” (dispensadores, vajilla reutilizable, equipamiento para comedores) sin cargar completamente los presupuestos municipales.
En Busto Arsizio la contribución ha cubierto, además de los Water Drop, también la compra de jarras de vidrio, vasos y vajilla reutilizable para los comedores escolares: un paquete integrado que reduce el plástico de un solo uso en múltiples frentes simultáneamente. En Casei Gerola, la licitación ha apoyado la elección de llevar Caja de Gotas de Agua incluso en los lugares abiertos a la ciudadanía, no solo en las aulas.
Desde nuestro punto de vista, este tipo de financiación es importante porque impulsa a las administraciones a dar un salto cualitativo: no se trata de sustituir la botella por la cantimplora por decreto, sino de rediseñar el acceso al agua como
servicio público de proximidad, combinándolo con información, participación de las escuelas y comunicación a los ciudadanos. Cuando la elección técnica va acompañada de un proyecto educativo, la instalación se convierte en parte de un cambio estable, no de una moda pasajera.
Como se mencionó anteriormente, uno de los aspectos que más nos impresionó en Busto Arsizio y Casei Gerola fue el trabajo realizado en clase en las semanas previas. Los alumnos prepararon carteles, dibujos, investigaciones sobre el ciclo del agua, la depuración en la red de abastecimiento, el uso correcto y el ahorro del recurso.
Los niños de preescolar representaron el agua a través de imágenes y cuentos cortos, transformando el nuevo dispensador en un personaje casi de cuento de hadas. Los niños de primaria y secundaria, en cambio, trabajaron en esquemas y presentaciones que explican con gran claridad de dónde proviene el agua que bebemos, qué controles sufre a lo largo de la red de agua y por qué es importante preferir el’agua del grifo todas las alternativas envasadas.
Esta preparación marca una enorme diferencia: cuando entramos a una escuela en la que el agua ya ha sido contada y estudiada, la instalación de la Gota de Agua o de la Caja de Gotas de Agua se percibe como la culminación natural de un proceso, no como un objeto impuesto desde arriba. Es el momento en el que la teoría se vincula a gestos cotidianos, como abrir el grifo, llenar la botella, beber con los compañeros, y los dota de significado.
Para nosotros esta es la mejor manera de transformar un sistema en una herramienta didáctica auténtica: no un soporte visual para colgar en el aula, sino un punto físico alrededor del cual construir. proyectos de educación ambiental e cittadinanza attiva.
Cuando instalamos un dispensador en una escuela, el tema central no es solo “donde beber”, mamá “cómo se elige beber”. La presencia de un punto de agua moderno y accesible anima a los estudiantes a traer botellas de agua y vasos reutilizables, reduciendo mensurablemente la entrada de botellas de PET en las aulas y en los comedores.
Desde el punto de vista medioambiental, cada botella reutilizable llena significa una botella de un solo uso menos que producir, transportar y desechar. En Italia se consumen aproximadamente 8.000 millones de botellas de 1,5 litros al año: un número enorme, que genera más de 280.000 toneladas de residuos plásticos y millones de toneladas de CO₂ relacionadas con la cadena de suministro. En una escuela entera, durante un año escolar, la reducción de plástico puede suponer miles de envases.
También hay una dimensión económica, a menudo subestimada: para las familias, acostumbrarse al agua del grifo significa reducir el gasto recurrente en agua embotellada; para los municipios, una mejor organización de los puntos de distribución de agua ayuda a contener los costos de gestión de residuos. Pero sobre todo, existe un efecto cultural a largo plazo: cuando el agua del grifo se convierte en la norma en la escuela, es más probable que el mismo comportamiento se reproduzca también en casa, en el gimnasio, en el exterior.
Entre los dibujos colgados cerca de los dispensadores, durante las inauguraciones, había uno que nos llamó especialmente la atención: Water Drop Box, representado como un superhéroe con capa, con la inscripción “combate las botellitas de plástico”. En pocas palabras y con lápiz, un niño había captado el objetivo del proyecto.
Cuando los más pequeños dan nombre y rostro a un objeto técnico, significa que lo han integrado en su experiencia. A partir de ese momento, ir a beber ya no es un gesto neutro, sino que se convierte en parte de una historia, de un relato compartido con la clase. Así es como la sostenibilidad deja de ser un concepto abstracto y se transforma en un hábito cotidiano, repetido cada mañana.
Para nosotros, diseñar instalaciones para escuelas significa también imaginar cómo serán vividos por los niños, cómo entrarán en sus historias y si realmente podrán convertirse en “aliados” en el camino hacia una ciudadanía más consciente. Las inauguraciones de Busto Arsizio y Casei Gerola nos han confirmado que, cuando el proyecto está bien hecho, esto sucede de verdad.
Descubre cómo instalar Water Drop Box en los centros escolares y espacios públicos de tu territorio. Acompañamos a las administraciones en cada fase: desde la evaluación de necesidades hasta la gestión de la licitación RI.Circo.Lo, pasando por la inauguración.
Póngase en contacto con nosotros para una consulta gratuita y transforma el agua pública en una herramienta educativa para toda la comunidad.
Porque permiten a los estudiantes acceder fácilmente al agua del grifo durante el día, reduciendo el uso de botellas de plástico de un solo uso y promoviendo hábitos de consumo más saludables. Las instalaciones también se convierten en herramientas educativas concretas, en torno a las cuales construir proyectos sobre el agua, el medio ambiente y el consumo responsable.
Sí. Las plantas utilizan agua del acueducto, sujeta a controles continuos de acuerdo con la normativa vigente. Dependiendo de las necesidades del operador de agua y de la administración, podemos integrar sistemas de filtración y desinfección para optimizar aún más la calidad y la higiene.
Sí, fue diseñado precisamente para eso. Las superficies son redondeadas, no hay bordes ni componentes expuestos, y el chorro permite beber cómodamente incluso sin necesidad de un recipiente. Es uno de los elementos que lo distingue de las soluciones de la competencia en el mercado.
No. Water Drop Box permite beber directamente, como en una fuente tradicional, y llenar cualquier recipiente. La elección es libre y depende de los hábitos de cada estudiante, sin excluir a nadie.
El primer paso es evaluar las necesidades de las escuelas y los espacios públicos, luego identificar las fuentes de financiación disponibles, como la convocatoria RI.Circo.Lo u otras medidas regionales. Nosotros, en DKR, acompañamos a las administraciones en todo el proceso: desde la elección de la instalación más adecuada hasta la comunicación del proyecto a profesores, familias y ciudadanos.